Cada vez que dejo el Piamonte hago cábalas buscando una fecha para volver. En todas las zonas vinícolas disfruto de sus vinos, de sus paisajes y de sus gentes, pero el Piamonte tiene un no sé qué, que me cautiva sobre manera. Tal vez sea su ondulado tapete verde, con los pueblos esculpidos sobre sus delicadas colinas o su exquisita gastronomía o los recuerdos de las grandes vivencias en familia y con amigos o tan sencillo como beber in situ barolos y barbarescos, que me tienen atrapado desde el primer día. Quizás, lo que realmente me seduce es el conjunto de todo ello.
Su situación, “al pie de las montañas” -los Alpes al norte y los Apeninos al sur-, da nombre a la segunda región más extensa de Italia, después de Sicilia. El relieve montañoso del terreno provoca que los viñedos se localicen en laderas escarpadas y en terrazas inclinadas, lo que favorece el drenaje y la exposición solar.
En el Piamonte podemos diferenciar cinco zonas vinícolas:
– El Valle de Sésia, en el norte, donde destacan las D.O.C.G. de Gattinara y de Ghemme.
– El Valle de Dora Baltea, en el noroeste, con algunos de los viñedos más abruptos de Europa, plantados, especialmente, con la variedad tinta nebbiolo y la blanca erbaluce. Como productores, destacan los pueblos de Carema y Canavese.
– Las Colinas de Monferrato, en la parte central, producen, especialmente, barbera y los espumosos Asti Spumante y Moscato de Asti, ambos con base de uva moscato. A su vez, Moferrato se subdivide:
- – Monferrato Casale
- – Monferrato Astigiano
- – Alto Monferrato
- – Colline Torinesi
- – Tortona
– Roero, al sur de Turín, junto a Le Langhe.
– Le Langhe, al sur de Asti y Alba, donde destacan las D.O.C.G. Barolo y Barbaresco, la élite del Piamonte.
A pesar de que la nebbiolo es la reina del Piamonte, también existen otras variedades de uva, tintas y blancas. Dentro de las primeras: nebbiolo, barbera, dolcetto, pelaverga, freisa, grignolino, ruchè y en blancas: moscato bianco, cortese, nascetta, arneis, erbaluce. Muchas de esta variedades son desconocidas para el gran público, en gran medida por la presencia de la todopoderosa nebbiolo, pero producen vinos muy interesantes.
En breve volveré al Piamonte. Cuento los días para ver el excelso paisaje que ofrece el mirador de La Morra, para pasear por las empedradas calles del pueblo de Barolo, para disfrutar de un vino en la antigua iglesia de la Hermandad de San Donato, hoy convertida en la Enoteca Regional de Barbaresco o, simplemente, para disfrutar de un barolo o de un barbaresco en cualquiera de los viñedos de donde proceda la botella.