vino maridado con paella

¿Con qué vino marido una paella?

En una entrada anterior ya hablé sobre el maridaje del color, pero lo hice en términos generales. En esta ocasión quiero ceñirme al maridaje concreto de la paella. Como nota introductoria, quiero aclarar que cuando hablo de paella, me estoy refiriendo a la conocida como valenciana (pollo y conejo), pues cualquier receta que difiera de esta tiene la consideración de arroz y no de paella. Puntualización que, por supuesto, debe entenderse como una aclaración y no como una crítica.

El maridaje de la paella empieza con la preparación de la misma, pues este es un plato que lleva su tiempo: preparar la carne, cortar la verdura, pelar el tomate, freír el pollo y el conejo, hacer el sofrito, cocer el caldo (preferentemente una hora) y, finalmente, echar el arroz. Una hora y media de elaboración no nos la quita nadie y durante ese tiempo hay que hidratarse. En esta fase, me gusta empezar por espumoso ligero, que bien podría ser el ancestral de Alberto Pedrón, “Lluvia blanco 2022”, elaborado con macabeo y moscatel de las parcelas de suelos calcáreos “La Hipoteca” y “La Centinela”. Si nos quedamos cortos, incluso como preámbulo a la comida, podemos subir un peldaño con un cava de larga crianza de Mestres, por ejemplo, el “Visol”, cuya variedad principal es la xarello.

Ya en la mesa, las opciones de maridaje son múltiples, aunque descartaría los vinos blancos, pues debemos tener en cuenta que la base de la paella, además del rochet, la ferradura y el garrafón, es el pollo y el conejo. Los vinos tintos ligeros son la mejor opción. A nivel particular me decantaría por una gamay de “Fleurie 2022”(Beaujolais), de Yvon Métras. La opción valenciana podría ser un” Simeta 2021”, elaborado con la variedad Arcos por Javi Revert, en La Font de la Figuera (Valencia).  Y si aumentamos el nivel, una pinot noir de Borgoña, Nueva Zelanda o de California, estaría fenomenal. Pero si lo que queremos es nivel top, abramos un champán, por ejemplo, un Fleury (100% pinot noir), a buen seguro que nos llevará al cielo.

En términos generales, propongo huir de vinos tintos potentes y buscar vinos tintos ligeros, frescos, con buena acidez y que sean fáciles de beber, aunque reconozco que un champán siempre es un champán, además marida bien con todo, incluso solo.

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