Efectos negativos vino

Los efectos negativos del vino

El vino puede tener efectos positivos para nuestro organismo, pero no debemos olvidar que es alcohol y como tal debemos tener precaución, ya que un consumo excesivo de vino es perjudicial para la salud. Así que, hay que encontrar el equilibrio entre placer y salud.

A pesar de que tenga potenciales efectos positivos, el vino no es un medicamento, sino un complemento alimenticio más. Sus beneficios se deben a compuestos que también se encuentran presentes en otros alimentos (uvas, frutos rojos, frutos secos, etc). Por lo tanto, así lo debemos tratar y no consumirlo como una excusa médica, porque el alcohol, en general, tiene efectos negativos, como vamos a ver a continuación.

El alcohol está clasificado por la OMS/IARC como carcinógeno grupo 1. Incluso en consumos moderados se han vinculado a mayor riesgo de cáncer de mama, hígado, esófago, colon y faringe.

El hígado metaboliza el alcohol en acetaldehído, una sustancia tóxica que puede dañar los hepatocitos. Además, el consumo regular favorece el hígado graso alcohólico, la hepatitis alcohólica y, a largo plazo, la cirrosis.

En el estudio de los efectos positivos veíamos que, en pequeñas dosis, el vino tiene efectos cardioprotectores, sin embargo, los excesos aumentan la presión arterial, favorecen las arritmias y elevan el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico. Como veis, la línea que separa lo “beneficioso” y lo “dañino” es muy fina.

Por otro lado, el vino contiene alcohol etílico, que es un adictivo potencial. El consumo diario, aunque sea en pequeñas cantidades, puede generar tolerancia y dificulta mantener la moderación. Por eso, es conveniente, después de una gran cata o comida con mucha presencia de vino, hacer paréntesis en los días siguientes y, siempre, beber mucha agua.

Otra mala noticia es que el vino aporta calorías vacías: una copa (150 ml) tiene entre 100 y 120 kcal. Así que el consumo regular favorece la ganancia de peso y la grasa abdominal, lo que es un factor de riesgo cardiovascular y metabólico.

El exceso de vino afecta al sueño y al descanso. Todos sabemos que si durante la cena te excedes comiendo y bebiendo, la noche no será buena. Boca seca, pesadillas, incluso arritmias. A nadie le gusta, por muy bien que te lo hayas pasado previamente.

Que nadie se venga abajo por sus posibles efectos negativos. Los excesos nunca son positivos, no sólo en el vino. Hay que beber vino con conocimiento. El placer de beber una copa, incluso varias, más aún durante las comidas, es compatible con la salud, siempre que lo hagamos con moderación y equilibrio.

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