Hallowine - Bodegas Arráez

Hallo-wine: 4 planes de miedo y vino

Las bodegas apuestan por la fiesta anglosajona de Halloween como otra excusa para fomentar el enoturismo con actividades que van catas a ciclos de cine

Atraer al público a las bodegas, que la gente disfrute de la cultura del vino, que el vino haga disfrutar de una buena comida y, en última estancia, fomentar el enoturismo. Los empresarios del sector han entendido todas las oportunidades que pueden aprovechar para dar a conocer su actividad y generar una clientela diferente que consolide nuevas vías de negocio. En definitiva, han perdido el miedo, y ahora hasta apuestan por Halloween. Tanto da que estemos hablando de una fiesta con una marcada impronta anglosajona, siempre que esto pueda repercutir en una nueva cita en la agenda, capaz de atraer a gente de muy distintas generaciones.

La estrategia la ha comprendido bien Bodegas Arráez, de La Font de la Figuera y con más de 67 años de historia. La compañía, que ha sido capitaneada por tres generaciones familiares, fue pionera en la comercialización de sus vinos, tanto a granel como embotellados, y en la incorporación de nuevas técnicas enológicas. Ahora también aspira a liderar el enoturismo que despierta en la zona. Con motivo de Halloween, apoya un ciclo de cortometrajes que, bajo el título ‘Terror y Vino’, incluye los trabajos de jóvenes cineastas del EDAV (Escriptors del Audiovisual Valencià) en torno a este género. La experiencia, como no podía ser de otro modo, viene salpicada por una cata de vinos y un juego de misterio para dar a conocer la oferta de la casa.

En total, en esta bodega de Terres dels Alforins, en la provincia de Valencia, se proyectarán seis obras en dos jornadas diferentes, el sábado 28 y el martes 31. El visionado tendrá lugar a partir de las 23 horas, porque antes habrá que superar lo que los organizadores han llamado ‘El Laberinto de Pesadilla’. Se trata de un pasaje de terror en el que se plantean cinco pruebas para obtener cinco llaves, con las que se abre la puerta de la sala de cine. Una vez allí, también se ofrece una cata con las mejores variedades de Arráez acompañadas de snacks. En definitiva, una espectacular puesta en escena, con pasillos y estancias decoradas para aterrar al personal, que puede reservarse a través de Internet o por teléfono por un precio de 7 euros anticipada y 9 euros en taquilla.

Fuera de València

Pero las valencianas no son las únicas bodegas que decidido aprovechar ‘la noche de los muertos’ en beneficio de sus vinos. Las riojanas Franco Españolas llevan varios años celebrando “Hallowine”, mediante visitas teatralizadas aptas para toda la familia. Este año se presenta la obra de inmersión ‘Incorpö’, maridada con Bordón y Diamante, de modo que las salas de barricas, botelleros y galerías se convierten en un escenario terrorífico. A los visitantes se les pide mimetizarse con los fantasmas que se apoderan del vino en las profundidades de la bodega, por lo que ir disfrazado es una opción más que válida. La entrada, que puede adquirirse por teléfono o correo, tiene un precio de 15 euros para los adultos  y 10 euros para los niños.

Otra actividad enoturística de primer nivel es la de Bodegas Valdemar, en Oyón (Álava), cuya ‘Experiencia en Familia’ acaba de ganar el Premio Best Of nacional de Innovación. Coincidiendo con Halloween, adapta la oferta con una decoración de terror, pero sin dejar de lado el recorrido por los viñedos, la zona de elaboración de la gama Inspiración, el botellero de reservas y grandes reservas –de los pocos que existen en madera- o el cementerio con las añadas más especiales. Además de talleres de olores y sabores (con café, chocolate, regaliz), incluye un aperitivo con degustación de vinos. La premisa es la siguiente: “El Conde de Valdemar ha perdido sus uvas mágicas dentro de la bodega (…) Los intrépidos participantes darán con ellas al final de la visita”.

Por último, la zona de Ribera del Duero no podía quedarse atrás en lo que al nuevo furor por la celebración de Halloween se refiere. Pero en esta ocasión el plan recomendado no lo organiza ninguna compañía viticultora, sino que corre de tu cuenta y riesgo. ¿Por qué no te atreves a reservar habitación en un antiguo castillo de piedra, como la Real Residencia de Curiel? Cuenta con una amplia oferta de actividades enológicas, desde visitas a las bodegas más destacadas de la zona, hasta rutas a caballo por los viñedos, catas o marchas de cicloturismo. Pero además constituye un escenario escalofriante. Abandonado durante muchos años, no solo es el más vetusto de la provincia de Valladolid, sino que está envuelto de infinidad de leyendas sobre su pasado y luce una decoración clásica perfecta para ambientar tus pesadillas.

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