aranceles en los vinos

La influencia de los aranceles en el vino

Cuando viajo a Estados Unidos o a algún país asiático me llama mucho la atención el alto precio de los vinos europeos. Vinos que en este lado del globo tienen un coste asequible, en el otro lado tienen precios desorbitados. En Singapur o Hong Kong observé que el precio medio de las botellas de vino se multiplicaba, como mínimo, por cuatro. La razón a esta circunstancia viene dada por los impuestos del país en cuestión que gravan el alcohol, especialmente en países asiáticos, y los aranceles. En esta entrada, voy a centrarme en estos últimos.

Los aranceles son tributos que los países aplican sobre los productos importados para proteger la industria local y, a su vez, generar ingresos para el estado. Los aranceles afectan a todo el proceso de importación y tienen su reflejo en el precio final de las botellas, tanto en las tiendas como en los restaurantes.

Recientemente, Donald Trump ha sugerido la posibilidad de incrementar los aranceles del vino europeo en Estados Unidos si la UE no elimina el 50% de los aranceles que gravan el whisky americano. Esta circunstancia supondría que los vinos franceses, italianos y españoles, que solían ser accesibles para el consumidor americano, tendrían un aumento significativo en sus precios en el mercado estadounidense. Incremento que implicaría una disminución de la demanda de los vinos europeos en favor de los americanos.

El afectado no solo es el consumidor final, sino también las bodegas elaboradoras, que deben buscar mercados alternativos o incluso cambiar su enfoque de producción. Hace algunos años, los productores de vino australiano, por ejemplo, aprovecharon la oportunidad cuando el mercado estadounidense se volvió más accesible debido a las tensiones entre EE. UU. y Europa. A veces, los aranceles pueden cerrar puertas para algunos países, pero también las abren para otros. Las bodegas en regiones no afectadas por los aranceles, en este caso, las de América del Sur (Chile y Argentina, por ejemplo), pueden ver una buena oportunidad para entrar en nuevos mercados. La capacidad de ofrecer vinos de calidad a precios relativamente más bajos es una magnifica baza para competir en mercados más grandes como el estadounidense o incluso China.

En definitiva, el mercado siempre puede ofrecer alternativas interesantes ante lo que puede ser, a priori, una mala noticia.

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