lago de como

El lago de Como

Aprovechando el puente del 9 de octubre y del Día de la Hispanidad, recorrí algunos de los rincones del maravilloso Lago de Como. Lecco, Bellagio, Varenna, Como… Pueblos de fachadas coloridas, villas de película, montañas que parecen precipitarse sobre el agua y una luz otoñal que concede al paisaje una serenidad difícil de describir. A su vez, siempre que viajo a una zona, me intereso por lo que se cultiva, se elabora y se bebe en el lugar.

El Lago de Como posee su propia tradición vitivinícola. Bajo la indicación geográfica Terre Lariane IGT encontramos pequeños viñedos, especialmente en Domaso y las colinas de Brianza, donde se cultivan variedades como riesling, sauvignon blanc, pinot nero o merlot. Una producción discreta que constituye otra expresión de la extraordinaria diversidad vinícola italiana.

Ahora bien, hablar de los vinos de esta región también obliga a mirar hacia Valtellina, el valle alpino que se extiende al noreste del lago. Allí, en espectaculares viñedos de terrazas sostenidas por muros de piedra, la nebbiolo, conocida localmente como chiavennasca, ofrece una interpretación muy particular: vinos de marcada acidez, taninos elegantes y una expresión más delicada y montañosa que la habitual en el Piamonte. Denominaciones como Valtellina Superiore o Sforzato demuestran que la grandeza vinícola italiana también se encuentra en sus montañas.

Igualmente, resulta obligatorio hablar de los espumosos de Lombardía, concretamente de los de Franciacorta. Situada cerca del Lago de Iseo, esta denominación elabora espumosos mediante el método tradicional, principalmente con chardonnay y pinot nero. Vinos que combinan finura, cremosidad, frescura y una complejidad que en ocasiones invita inevitablemente a pensar en Champagne.

Disfruté especialmente de los Franciacorta de “Ca’ del Bosco”, una de las grandes referencias de la denominación, y de los espumosos de Ferrari, aunque estos últimos proceden de Trentino y no de Franciacorta. Dos territorios diferentes que demuestran hasta qué punto Italia ha alcanzado un nivel extraordinario en la elaboración de vinos espumosos.

Tres enotecas marcaron mi particular recorrido: “Enoteca Cavour”, en Como; “Aperitivo et Al”, en Bellagio; e “Il Torchio”, en Lecco. Tres lugares en los que pude disfrutar de un buen número de los diferentes vinos de esta hermosa zona.

Regresé del Lago de Como con el recuerdo de sus paisajes y de sus pueblos, pero también con la certeza de que hay vinos que encontramos por casualidad y terminan convirtiéndose en una parte inseparable del recuerdo de un lugar.

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