Si antes hablaba de los recuerdos frutales, ahora pasamos a los florales y vegetales, donde, como no podía ser de otra manera, tienen un reflejo notorio y manifiesto en la mayoría de los vinos.
La lavanda, con sus notas violáceas, me viene a la cabeza, de forma instintiva, para llevarme a la syrah de Crozes Hermitage, aunque en buena parte del Ródano también tiene representación. Siguiendo en esta parte de Francia, las olivas negras son patentes también en esta zona.
Los geranios y las flores azules, en general, están muy presentes en la mencía. Además, es muy interesante hacer una comparativa con la syrah del Ródano, ya que tienen ciertas semejanzas, pues la suma de matices de ambas tiene ciertos paralelismos.
Las rosas las podemos encontrar en diferentes tipos de vinos tinto, siempre con especialidades. En Borgoña, la elegancia de los pétalos de rosa es frecuente en Chambolle-Musigny. En Piamonte la hoja seca y pálida trae a mi memoria una fina nebbiolo, mientras que en la Ribera del Duero las notas de rosas son oscuras y potentes, aderezadas con una nota de regaliz.
La sauvignon blanc de Sancerre suele ser vegetal y mineral, mientras que la de Nueva Zelanda me recuerda a los espárragos blancos, con un sabor muy característico.
Siguiendo en la línea herbácea, encontramos albariños y verdejos, ambas confundibles en muchas ocasiones, dependiente de la elaboración, aunque la primera siempre tiene un punto marcado de acidez.
Hablando de Galicia no podemos dejar de lado la godello y su relación cítrica, especialmente con el pomelo, sin embargo, a copa vacía, recuerda, a flores aromáticas mediterráneas.
La albahaca me recuerda a dos uvas, como son la moscatel, especialmente en Alsacia, y la torrontés, en Argentina, la diferencia reside en que la primera es más plana y la segunda tiene una buena acidez.
Una variedad de uva que es eminentemente frutal y floral es la gewürtraminer. Un despliegue de rosas y lichis se hacen presentes en el momento en el que introducimos la nariz en la copa.
Podría seguir con unos cuantos ejemplos más, pero creo que ya he dejado bastantes pinceladas particulares, por lo que es hora que el lector se ponga a practicar y busque sus propias asociaciones. Seguro que disfrutará con ello.