Fruta

Fruta

El vino es fruta, ya que nace de la uva, aunque luego se convierta en alcohol a través de un proceso de fermentación. No obstante, el vino es una fuente inagotable de recuerdos asociativos entre los que figuran, inexorablemente, la fruta. Vamos con algunos ejemplos genéricos, pues todo ello, lógicamente, es muy matizable, incluso personal.

Las cerezas son pinot noir, en este caso no por el color del vino, que también, sino por los recuerdos olfativos que nos traen a la memoria. Esto en términos generales, porque la pinot noir puede llevarnos a diferentes tipos de cereza según zonas vinícolas.

Las fresas las relaciono con dos variedades: la garnacha de Gredos, mineral y ácida, por un lado, y, el champán, blanc de noirs elaborado con pinot noir. La frescura y la acidez crujiente de ambas son adictivas, no en vano el maridaje champán y fresas es uno de los grandes clásicos.

Los albaricoques me llevan a la viogner y si ésta tiene unos años a los orejones. El punto dulce se expande horizontalmente en boca para recrear un vínculo nítido y, por supuesto, muy sabroso.

Las manzanas tienen diversas asociaciones, por un lado, la chardonnay, tanto de Chablis, como la de Champagne, solo en el caso de blanc de blancs; por otro lado, la manzana asada está muy presente en los vinos naturales, por un tema de elaboración, y también en algunos vinos viejunos.

Las peras tienden a recordarme a la chenín blanc, especialmente del Loira, con ese punto blanco, ligeramente dulce, fresco, ácido y crujiente.

La uva pasa, en sí misma, es un recuerdo claro de la Pedro Ximenez, con ese volumen inmenso de azúcar residual.

Las naranjas, concretamente el olor de la piel, me lleva de cabeza a los vinos de moscatel mediterráneos.

Los zumos de biofrutas llevan mi memoria olfativa a la sauvignon blanc de Nueva Zelanda y, en general, las frutas tropicales me envían, directamente, al Nuevo Mundo.

En el aspecto negativo, el plátano es reflejo de presencia de levaduras seleccionadas, lo que implica la añadidura de productos químicos artificiales con los que conseguir acidez extra, así como determinadas notas aromáticas.

Estos son tan solo algunos ejemplos de frutas que me despiertan recuerdos asociativos, por supuesto hay muchas más, porque, además, es algo bastante personal. Probad sus maridajes y me decís que os parecen.

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