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¿Con qué vino celebrarías la victoria del Mundial?

Ganar el Mundial de fútbol no es algo baladí, más bien, con la cantidad de buenas selecciones que participan y la circunstancia de que se celebra cada cuatro años, diría que es uno de los mayores logros deportivos que existen. En Instagram, he visto unas imágenes de Marcos Llorente compartiendo una botella de Chateau Rayas, Réservé 2014, con Ferrán Torres y Marc Pubil. No dudo de que Marcos Llorente, gran aficionado el mundo del vino, celebrará la victoria con muchos otros grandes vinos, de hecho, en el autobús de la celebración abrió un Salon 1997. La pregunta que me ha venido a la cabeza es: si hubiera sido yo, ¿con qué vino/s hubiera celebrado la victoria?

No es que Chateau Rayas no sea un gran vino, quizás sea el mejor vino de Chateauneuf du Pape, pero particularmente hubiera apostado por otra opción. Desde luego, no lo celebraría con un vino argentino, pues considero que no hay que hacer leña del árbol caído. Manejando la cuenta corriente sin miramientos, como es el caso de los campeones, mi primer vino, sin duda, hubiera sido un champán, que al fin y al cabo simboliza la alegría y la victoria. Posiblemente, un Krug, un Initial, de Selosse, o el mismo Salón que abrió Llorente. Mejor aún, primero uno y después los otros. Por supuesto, con todos mis amigos de equipo.

Ya de forma más reposada, el abanico se amplía, porque las celebraciones tienen distintos momentos y fases. En la intimidad que nace tras el éxito, abriría un vino blanco, sin miramientos, que para eso somos campeones del mundo. Sin duda, mi elección sería un Domaine de la Romanee-Conti. Montrachet Grand Cru 2010. La añada en recuerdo del Mundial ganado ese año en Sudáfrica.

Continuaría la celebración con un tinto, y aquí me vienen muchas posibilidades. Podría seguir con Borgoña, optar por Burdeos, tal vez un Petrus o un Le Pin, o irme a Estados Unidos, país de la victoria, con una Harlam Estate, o incluso a la futbolística Italia, con un Brunello Riserva de Biondi Santi… No obstante, creo que habiendo alcanzado la cima repetiría Borgoña con un La Tache, de Domaine de la Romanee-Conti. Quizás sean gustos de multimillonario ruso, pero no se gana un Mundial todos los días.

Finalizaría con un vino dulce, que bien podría ser un Chateau d’Yquem, aunque tampoco descartaría un delicioso Vin de Constance, de Klein Constancia, por aquello de cerrar el círculo con el Mundial de Sudáfrica.

Y ahora vienen las preguntas. La primera para vosotros ¿cuál o cuáles hubierais elegido? Y la segunda para Terroir a Ciegas ¿qué abriremos cuando ganemos el Mundial de cata a ciegas? Lástima que éste no tenga premios en metálico y que nuestra pasión no esté remunerada a nivel profesional.

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